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Aprendiendo a recibir de Dios

11 May

Escrito en el año 2008 por Jean Carlo Betances

Cantidades de veces Dios nos dice que amemos la sabiduría y le demos honra para que seamos coronado por ella porque nos guardará en el día malo. A su vez que le llamemos hermana a la inteligencia en el sentido de acogimiento. Debemos de pedirle a Dios por Su sabiduría que no es más que el conocimiento a cabalidad de Su Palabra mediante la revelación del Altísimo[1]. Debemos pedirle a Dios sabiduría y buscarla para poder conocer Su voluntad y de esta manera, ponerla por obra[2]. Recibiremos todo lo que pidamos en oración, con tal de que le creamos a Dios que es capaz de darnos lo que pedimos[3]. Esta Fe no es algo que viene por creer solamente sino que esta fe es el resultado de lo que hemos escuchado y de lo que realmente conocemos a Dios no dado por razonamiento sino porque hemos tenido intimidad con El de alguna manera u otra. Mas aún, debemos de estar preparado para el día malo y estar alistado como buen soldado del Señor para poder pelear la buena batalla de la Fe[4]. Dios nos dice bien claro que los días malos vendrán pero la pregunta es, estás preparado para aquel momento? Como están las bases y los fundamentos de tu vida en el Señor? Cuando venga la tormenta, serás como el hombre que construyó su casa sobre la Roca[5] o simplemente estarás mas lleno de palabrería y de vanos razonamientos que con el tiempo desvanecen?

Lot estaba sentado a la entrada del pueblo cuando Dios estaba preparado para destruir a Sodoma y Gomorra[6]. Aquí vemos simultáneamente lo que Lot estaba haciendo y lo que Dios estaba haciendo por otro lado. Debemos de salir al encuentro con Dios, reclamar lo que nos pertenece y levantarnos de la opresión de nuestro entorno donde cada día más la maldad de los hombres está dominando a lo que no conocen del Señor y que oprimen a los suyos. Por qué reclamar lo que nos pertenece? Porque así lo quiere Dios para que estemos conscientes que cuando recibimos lo que le hemos pedido, es de Dios que lo hemos recibido. Por eso muchas veces no recibimos de parte de Dios, porque no sabemos pedir o porque no pedimos. Debemos de pedir con detalles y así aumentará nuestra Fe cuando Dios nos conceda nuestra petición si estamos pidiendo bajo su voluntad dejándonos guiar por el Espíritu Santo para que así, nuestro gozo sea completo. Por otro lado, hay cosas que no necesitamos que nadie no las enseñe puesto a que tenemos que aprender a ser instruidos por Dios[7]. Toda buena dádiva desciende de lo Alto. Aunque lo que nos ocurra sea malo, no es porque Dios no los envía, sino que El permite que pase, ya sea por un proceso que nuestro Padre nos somete o por consecuencia de nuestros hechos y/o de los hechos de nuestros antepasados. Job entendió bien que todo viene de Dios y él, no pecó en esto con sus palabras[8].

La sabiduría viene de Dios pero no es la edad ni el tiempo en el evangelio que determinará nuestra madurez espiritual sino nuestra intimidad con Dios y lo que ponemos por obra según su Palabra, estando dispuesto para asumir grandes desafíos en nuestro caminar con El. [9] Inclusive el reproche y la corrección provienen de Dios. Algunas de las correcciones de nuestro Señor, la recibimos cuando nos miramos al espejo mientras escudriñamos Su Palabra. [10] Dios es más grande que todo! Entonces, de qué vale quejarnos? El omnipotente no tuerce al derecho, jamás. En Apocalipsis Dios nos dice que El reprende y corrige a los que ama. Tenemos que aprender a recibir de Dios, sea bueno o malo. Sabemos que si permanecemos en Su amor y por ende, correspondiéndole bajo obediencia, todo obrará para bien[11]. Dios prueba al hombre para corregirlo. El hecho de Dios hablarnos, nos manifiesta su amor. Las protestas de Job simulaban su búsqueda del Dios vivo. Podemos deducir de Job que nuestros esfuerzos son insignificante en cuanto a recibir la bendición de Dios. [12]

Debemos de aceptar las bendiciones de Dios sin envidia. Todavía mas firme cuando nuestro prójimo es bendecido así como la parábola de los trabajadores de la viña[13]. Lo primero que el diablo va a querer sembrar en nuestra vida es la duda y ahí es cuando empezamos a cuestionar las bendiciones de Dios ante nuestro prójimo[14]. Cuando aprendemos a recibir de Dios, es cuando empezamos a “Servid de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres”. Dios nos garantiza que cuando nuestros caminos son agradables a El, aún con nuestros enemigos estaremos en paz[15].

Qué tipo de cosas debemos de pedirle a Dios? Tenemos que pedirle que seamos movido a misericordia; es decir, ponernos en los zapato del prójimo cada vez que actuamos ante una situación. Debemos pedirle a Dios que nos ayude a soltar el rencor de cualquier herida que tengamos, pedirle que nos enseñe a perdonar, olvidar nuestros pecados, a amar al prójimo como Cristo nos amó y a bendecir a los demás. Ahora bien, para recibir de Dios tenemos que dar fruto, tener el alma alimentada y pedir la llenura del Espíritu Santo; de lo contrario, cualquier cosa que recibamos de Dios, no caerá en tierra fértil.


[1] Santiago 1:7
[2] Mateo 7:7
[3] Mateo 21:21
[4] 1 Timoteo 6:12
[5] Mateo 7: 24-27
[6] Genesis 19:1
[7] 1 Juan 2:20
[8] Job 2:10
[9] Job 32: 6-10
[10] Job 33: 3-5 | Hechos 12
[11] Romanos 8:28
[12] Proverbios 10:22
[13] Mateo 20:10-15
[14] Santiago 1:6-7
[15] Proverbios 16:7

 
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Posted by on May 11, 2011 in Reflexiones

 

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